mail

fareracalaciana@gmail.com
Mostrando entradas con la etiqueta Cataluña. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Cataluña. Mostrar todas las entradas

sábado, 21 de diciembre de 2019

Juan José Rodriguez Calaza. ABC, 21 de diciembre de 2019

Convertir cuatro provincias en una nación

«Sesgos cognitivos son lo propio del homo sapiens llevándolo a incurrir en irracionalidad decisoria. A ello hay que añadir la violación recurrente de los principios básicos de la racionalidad»


Todas las personas están dotadas de razón, pero no todas se comportan racionalmente. La racionalidad debe sostenerse en un sistema lógico (formal o informal) coherente/consistente, no contradictorio, derivado de unos cuantos axiomas. Por ejemplo, el de transitividad: si prefiero B a C y C a D, coherentemente debo preferir B a D. Las decisiones corrientes de cualquier genio o peatón de la vida son irracionales si violan alguno de dichos principios o requisitos. Pero lo normal es que se violen, dado que la forma idealizada de racionalidad sería más propia de un ordenador o robot programado con inteligencia artificial que de un ser humano. Que un sistema lógico sea no contradictorio es de la máxima importancia; de no ser así podría probarse que las proposiciones A y no-A son simultáneamente ciertas. Cuatro provincias no pueden haber sido parte consustancial de una metrópoli colonial (A) y al mismo tiempo colonias (no-A). Para A. Tversky y D. Kahneman ni siquiera esas exigencias axiomáticas mínimas, requeridas en las decisiones de toda persona racional, se respetan en la práctica. Entre las irracionalidades decisorias observadas, causadas por sesgos cognitivos, está la que deriva del efecto de encuadre (framing). No solemos tomar la misma decisión o proponer la misma respuesta u opinar idénticamente si nos presentan un problema bajo dos enfoques diferentes. Otra irracionalidad, tan llamativa como la anterior, proviene del sesgo cognitivo llamado anclaje (anchoring): dificultad en deslastrarse mentalmente de las primeras impresiones. Ambos sesgos potencian casi irreversiblemente las creencias por adoctrinamiento inculcadas en la infancia y adolescencia.
El proceso de evaluación o análisis considerado racional debe ser objetivo, lógico y mecánico. Si una persona (agente racional) es influida, incluso ligeramente, por emociones, sentimientos, instintos, normas culturales, fobias, filias, códigos morales, etcétera, el análisis o evaluación se considera irracional debido a la injerencia de sesgos. El homo sapiens real no se comporta con racionalidad teórica idealizada y axiomatizada. Paradójicamente, la irracionalidad decisoria poco tiene que ver con la inteligencia o la capacidad intelectual. Hasta a las personas dotadas con grandes recursos mentales les resulta muy difícil cuestionar lo que, a priori, dan por sentado. Numerosos experimentos sostienen esta afirmación. Verbigracia, Kahneman preguntó a estudiantes de la costa Este (viveros de la crema intelectual estadounidense e internacional) si el encadenamiento proposicional siguiente con la conclusión que sigue al «por tanto» está lógicamente justificada: a) todas las rosas son flores, b) algunas flores se marchitan rápidamente, por tanto, c) algunas rosas se marchitan rápidamente. La inmensa mayoría de estudiantes consideró que el encadenamiento era lógicamente correcto. No lo es. Nada permite deducir a partir de las proposiciones a) y b) que algunas rosas se marchitan rápidamente. Es cierto que algunas rosas se marchitan rápidamente, pero no como consecuencia inevitable de a) y b). Ese «por tanto» no puede tener fuerza de implicación. El siguiente encadenamiento lógico sí es correcto (obsérvese la diferencia, de calado, con el anterior): a) todas las rosas son flores, b) algunas rosas se marchitan rápidamente, por tanto, c) algunas flores se marchitan rápidamente. ¿De dónde proviene el error de estudiantes que a buen seguro pasaron tests lógicos mucho más difíciles para acceder a universidades tan selectivas como Harvard? Simplemente, porque la conclusión es creíble. Todo el mundo cree que algunas rosas se marchitan rápidamente. A partir de ahí, a partir de la aceptación de que esa afirmación es cierta, la mayoría de personas no se toma el trabajo de la verificación lógica del encadenamiento. Si creemos por adoctrinamiento que cuatro provincias son una nación será muy difícil que cambiemos de opinión, aunque nos lo demuestren con impecable lógica.
No obstante, un encadenamiento lógico correcto no garantiza que la conclusión sea verdadera. Por ejemplo: a) todas las brujas son mujeres, b) las brujas vuelan en escobas, c) algunas mujeres vuelan en escobas. Aunque existan escobas y aunque existan mujeres, la conclusión es falsa, y las premisas también: una verdad parcial no lleva a una verdad general. Aunque exista el derecho a la autodeterminación para las colonias, no se aplica a las cuatro provincias más ricas partes intrínsecas de una vieja nación europea otrora metrópoli colonial. Anclaje mediante, algunos creen incoherentemente en el derecho a la autodeterminación como otros en brujas voladoras.
No confundamos sesgos con falacias. Determinados sesgos llevan a incurrir en falacias, pero no son lo mismo. Alguien afectado por sesgos racistas o supremacistas será proclive a caer en las falacias de relevancia. Las falacias de relevancia se dan cuando las premisas tienen poco que ver con las conclusiones. Este tipo de falacias frecuentemente incorpora trampas de distracción que desvían la atención del núcleo del problema. A estos argumentos a veces se les califica non sequitur, del latín «no se sigue». Si bien las pretensiones de los independentistas apuntan más al lucro fácil que al sudoroso esfuerzo, no se sigue que los catalanes sean fenicios. Las falacias de relevancia incluyen asimismo varias modalidades tal los argumentos contra la persona. Los argumentos ad hominem atacan directamente a la persona por su edad, carácter, familia, género, origen étnico o social, estatus económico, personalidad, apariencia, forma de vestir, comportamiento o por la afiliación profesional, política o religiosa. Sin ir más lejos, en jerga supremacista, el español es lengua de criadas.
Hay que cuidarse de sesgos y ser muy respetuosos con las reglas de la lógica para no incurrir en abusivas simplificaciones. Veamos: 4x0=0; 1x0=0. Por tanto, 4x0=1x0. Simplificando, queda 4=1. Eso es lo que hace la chusma de tramposos simplones.
================================================
Juan José R. Calaza es economista y matemático

miércoles, 8 de mayo de 2019

Juan José R. Calaza ABC, 7 de mayo de 2019. ¿Hay un sociólogo en la sala?



¿Hay un sociólogo en la sala?

«Debido a un sesgo cognitivo, efecto Dunning-Kruger, los secesionistas sobrevaloran su capacidad para entender qué es una nación y qué son cuatro provincias»



En el acervo de la ciencia política se han integrado los sesgos cognitivos. Destacan el sesgo de confirmación y el efecto halo (que empopó al presidente Sánchez). Raramente se toma en cuenta el efecto Dunning-Kruger. El efecto Dunning-Kruger es un sesgo cognitivo que sufren las personas incompetentes o poco cualificadas, en un determinado campo, sobrevalorando su real capacidad o habilidad cognitiva específica. Ejemplo canónico es el de Bernhard von Grünberg, otrora parlamentario regional en Alemania, ahora jubilado, que a pesar de chapurrear el español, hasta el punto de necesitar intérprete, pretendió ante el Tribunal Supremo, a instancias del abogado de Jordi Cuixart, ser buen conocedor de la realidad catalana arrogándose el título de observador internacional en los eventos del 1-O. El sesgo de ilusoria superioridad proviene de una dificultad metacognitiva de los incompetentes que les impide reconocer con precisión y objetivamente la propia incompetencia. Los que somos incompetentes o poco cualificados en algún campo somos también incompetentes para juzgar nuestra incompetencia en ese terreno. El sesgo reposa en una ilusión interna. Paralelamente, las personas más competentes tienden a subestimar relativamente el propio nivel pues consideran que lo que les resulta fácil o claro lo es también para los demás. En este caso, al sobrevalorar las capacidades de los otros, el sesgo aflora por ilusión externa.
Recurriendo a las enseñanzas del efecto Dunning-Kruger podemos relegar a segundo plano (al menos en primera aproximación al procés) el egoísmo económico, el matonismo político, el oportunismo profesional, empoderamiento y otras consideraciones al tiempo que ponemos de relieve un rasgo fundamental de los secesionistas catalanes: el injustificado supremacismo.
Desde la escuela, los secesionistas son incompetentes en historia de España y de Europa; en aritmética, al echar las cuentas se equivocan siempre a su favor; en geopolítica y Derecho habida cuenta que sus planteamientos chocan contradictoriamente con la Constitución española y con la doctrina de organismos internacionales como la ONU: Torra es presidente de cuatro provincias españolas por la Constitución y el Estatut y Cataluña no es una colonia. No entender cosas tan elementales prueba la incompetencia de los secesionistas y la sobrevaloración de su propia (in)competencia.
¿Por qué los «competentes» no frenaron de raíz a los «incompetentes» desde que Mas, en 2012, mostró su enorme incompetencia cognitiva? Aunque no hay que excluir pusilanimidad o excesivos miramientos democráticos, el efecto Dunning-Kruger apuntaría a que los más competentes fueron tempraneros en entender nítidamente que la independencia de Cataluña, haciendo correctamente suma y resta, era inviable. Y como a partir de su propia lucidez calibraron mal la de los otros, sesgando hacia arriba, dieron por hecho que también entenderían la imposibilidad de la secesión y, por tanto, los secesionistas (hasta entonces retóricos) nunca se embarcarían en semejante locura. Los incompetentes secesionistas, por el contrario, sobreestimaron sus propias capacidades (véase el refranero: la ignorancia es muy atrevida) para entender la complejidad del procés y dieron por bueno que conseguirían la independencia con la simple convocatoria de un fraudulento referéndum que sería avalado por Europa e incluso Eslovenia, potencia mundial.
Ahora que se han bajado de las alzaderas, ahora que van de peatones normales, sin suntuosos despachos, sin coches blindados y sin guardias pretorianas, todo el mundo puede comprobar la incompetencia total, abisal, la retórica vacua, que caracteriza a los golpistas ante el TS. No hay que darle más vueltas: siguen sobrevalorando su competencia para entender qué es una nación madre de veinte naciones y qué son cuatro provincias.
El efecto Dunning-Kruger no es culturalmente neutro. Las conclusiones anteriores se apoyan en experimentos realizados en países occidentales. En Japón, algunos estudios sugieren que los japoneses tienden a subvalorar las propias capacidades. Sin embargo, el sentimiento de bajo rendimiento relativo lejos de ser un lastre desmotivador para los japoneses es un estímulo, casi una suerte u oportunidad, para mejorar la cualificación o las competencias a ojos del grupo. Comparativamente, desde ambas perspectivas el efecto Dunning-Kruger muestra en los secesionistas una fatuidad personal, puro supremacismo, que jamás los llevará a perfeccionarse y, simétricamente, la humildad de los japoneses que se sienten incompetentes los impulsa a mejorar y ser valiosos para la colectividad sin autoengañarse incurriendo en sesgo cognitivo de sobrevaloración personal. En conclusión, los secesionistas se nutren de sobrevaloradas convicciones; los japoneses, de humildes dudas. Y dejó escrito Nietzsche que las convicciones son enemigas harto más peligrosas de la verdad que las mentiras («Humano, demasiado humano» aforismo 483).
Juan José R. Calaza es economista y matemático.







martes, 12 de marzo de 2019

Juan José R. Calaza ABC 11 de marzo de 2019 ¡Qué pidan perdón!

tRIBUNA ABIERTA

¡Que pidan perdón!

«Es destacable que ninguno de los golpistas del 1-O haya mostrado arrepentimiento ni pedido perdón a los catalanes»


Viena es sede de la Escuela Española de Equitación (Spanische Hofreitschule). Fundada en 1571, el edificio que la alberga, el mejor centro ecuestre del mundo, se construyó por orden del emperador del Sacro Imperio, Carlos VI, rey titular de España entre 1703 y 1714, sin llegar a reinar, y archiduque de los catalanes. El reinado de Carlos VI estuvo marcado por querellas sucesorias de dinastías europeas. Carlos VI renunció al trono de España en 1714 en el tratado de Rastatt. Con estos mimbres, invocando obsoletos privilegios sin vigencia en las modernas democracias, fabrican los catalanistas alforjas que exigen llenar al Estado con dinero, unas veces, o con mayor autogobierno, otras. Ahora bien, cualquier observador objetivo, español o extranjero (y mira que son fáciles de engañar los extranjeros), sabe que el catalanismo es la máscara oportunista y amable del supremacismo secesionista gracias a la cual han obtenido de España casi todo lo que han exigido. De hecho, les ha sido suficiente decir una cosa y pensar otra. Vieja y eficaz táctica, saber mentir es un arte. Encabezando el capítulo XXII de Le Rouge et le Noir, ya citaba Stendhal al jesuita italo-portugués Gabriel Malagrida: «La palabra le ha sido dada al hombre para ocultar su pensamiento». Pero, aunque matemáticamente no sea cierto, todo tiene un límite. También en política. Hasta el río más fatigado llega finalmente al mar, escribió Swinburne.
Un rasgo delator del supremacismo catalanista es que toma a los españoles por imbéciles. Incluidos los españoles que les ríen las gracias y los que les ceden ceremoniosamente el paso y los que les deslizan aduladoramente la mano por la espalda. El supremacismo catalanista toma por imbéciles a los españoles en bloque. Y no me duelen prendas reconocer que, visto el nivel de algunos gobiernos que hemos tenido y cómo han gestionado los conflictos de alta y baja intensidad con la Generalitat, no les falta completamente la razón a los homunculi catalani. Con decir que el punto 11 de las 21 demandas de Torra a Sánchez era «Frenar el deterioro de la imagen de España»…
No obstante, lo de ahora, es decir, lo del 1-O, es distinto. Lo de ahora ha sido un clarísimo golpe de Estado frustrado e incruento (¡por pura suerte!) contra una de las democracias más dinámicas, protectoras y garantistas del mundo que, obviamente, tuvo que defenderse. Lo de ahora es tan distinto respecto a lo que ya hubo históricamente que al secesionismo le va a resultar muy difícil volver a engañar a los españoles por mucho que ponga en práctica el aforismo de Malagrida. Los recalcitrantes golpistas no engañan a nadie -excepto a su hipnotizada masa y algún corresponsal alcohólico destacado en Barcelona- con el paripé que montan estos días ante el TS para descargarse fraudulentamente de las motivadas acusaciones. Digo recalcitrantes porque no se atisba el mínimo arrepentimiento ni ninguna prueba de que si retornaran a sus anteriores responsabilidades políticas y ejecutivas no volverían a intentarlo.
El comportamiento de Junqueras -ese Sócrates en pantuflas, orinal bajo la cama y cartilla de ahorros- ante el TS es de manual del golpista irredento. No reconoce ni adarme de culpabilidad y responsabiliza al Estado de violencia buscando que en el extranjero le echen finalmente un capote. ¿Tanto le cuesta a Junqueras confesar que intentó separar a Cataluña ilegalmente? Deberían informarle de que Hirohito -emperador Showa, en Japón- se dirigió al país (1/01/1946) en un histórico discurso radiofónico (Ningen-sengen) reconociendo la falsedad de su «naturaleza divina». En la vida hay que saber perder. No le pedimos tanta grandeza de alma ni altura de miras a Junqueras ni al resto de la tropa golpista, ni es necesario que se pongan de rodillas implorando perdón por todo el daño causado a los catalanes, pero no puede haber clemencia ni magnanimidad -ni a corto ni a medio ni a largo plazo- para con quien no reconoce sus gravísimos errores y se engalla culpando al Estado.
Y sí, los próximos veinte años que pase el muy católico homúnculo Junqueras entre rejas podrá disfrutar de no pocas visitas de la monja independentista Teresa Forcades -enemiga acérrima de las vacunas y promotora de la pócima milagrera MMS, parecida a la lejía, con letales efectos secundarios para la salud- en previsión de reconvertirse, a su liberación, en vendedor de crece pelo.
-----------------------------------
Juan José R. Calaza es economista y matemático

martes, 4 de diciembre de 2018

Juan José R. Calaza. ABC, 4 de diciembre de 2018. Del supremacismo


Del supremacismo

«El papel de una minoría usurpadora ha sido, y es, nefasto para Cataluña»
Por Juan José R. Calaza
Actualizado:
Lo han escrito antes que yo. El problema de Cataluña no es España: son sus minorías usurpadoras con vocación de poder y maneras de élites europeizadas avant la lettre. Elites políticas, culturales y económico-burguesas. Al menos parte de ellas: las que se han instalado en el corazón del poder. Desde allí amotinan y manipulan a la mitad de la población catalana empujándola al caos. Un ejemplo, entre docenas, podría ser cierta prensa, que manipula a sus lectores; otro, el profesorado (65 por ciento del cual es independentista) que viola y ahorma ideológicamente la virginidad política de niños y jóvenes. Son esas minorías usurpadoras de la realidad profunda, auténtica, las que han intentado inculcar históricamente el cainita sentimiento de supremacía en los catalanes más desprotegidos intelectualmente y más manipulables.
En su novela The Human Stain (2000), Philip Roth denunció prejuicios, tópicos y lugares comunes sesgadamente interesados que debilitaban la democracia estadounidense. Casi veinte años después la profecía salta a la vista, aunque las idées reçues -creencias sin fundamento- avancen bajo falsas máscaras que los medios y la opinión pública dan por auténticas e incuestionables: «Los derechos intrínsecos de las mujeres por ser mujeres, el orgullo del pueblo negro, la lealtad intracomunitaria de las minorías étnicas, la sensibilidad ética de los judíos». El muy lúcido Roth era judío, obviamente.
En España, un tópico que ha adquirido rango de ley concierne a la superioridad implícita asignada por los supremacistas a los catalanes -así, en bloque: a los catalanes- y, particularmente, a su sensibilidad democrática. Y toda vez que el secesionismo concelebra diariamente una institucionalizada misa negra de la confusión, en la que todos los catalanes ofician potencialmente de independentistas, conviene analizar rápidamente los fundamentos de tanto tópico. Porque, si bien se mira, los catalanes gozan (o gozaban) de cierta excepcionalidad asumida entre los españoles: más ahorradores, mejor formados, más demócratas que el resto.
Dichos tópicos se asientan en un zócalo argumentalmente sólido. Los catalanes, qué duda cabe, son como todo el mundo y en ciertas cosas un poquito menos que otros españoles. Por ejemplo, el populismo golpista del que hace gala el Govern -inimaginable en un país verdaderamente democrático- no puede entenderse sin una base social estruendosamente manipulada mediante el victimismo. Otro contraejemplo: hay diez comunidades autónomas por encima de Cataluña en ahorro financiero por hogar. En fin, según el informe PISA (OCDE), ni en Ciencias ni en Matemáticas ni en comprensión lectora Cataluña figura en lugar destacado respecto a varias regiones españolas que la dominan contundentemente. A todo ello hay que añadir la maldición vudú que los supremacistas hacen correr a rienda suelta: las desgracias vienen de Madrid que los explota. Pero la buena gente de Madrid, que toreó en plazas más difíciles, ni se inmuta porque sabe que a este perro mundo hay que venir ya llorados.
No obstante, el supremacismo en Cataluña no siempre fue independentista. El separatismo, dominante actualmente en el catalanismo, es reciente en democracia pero la soberbia de creerse los mejores, al modo germánico, en Cataluña es de vieja raigambre en su burguesía al engallarse, mediados del siglo XIX, con la construcción de la línea férrea Barcelona-Mataró. Posteriormente, con la empopada económica del desarrollismo franquista y el aperturismo, las clases medias notoriamente ansiosas de empoderamiento político -especialmente en la enseñanza, machihembrado endogámicamente- se sintieron habilitadas a dar lecciones de democracia al resto de España, al modo británico, y, aupadas en el subidón de autoestima progresista, se otorgaron ciertos privilegios intangibles (rendirles admiración intelectual, al modo francés). O sea, se lo creyeron haciendo oídos sordos a las sutiles advertencias de genios desacomplejados como Boadella.
El asunto adquirió las proporciones que hoy tiene porque los españoles ingenuamente dieron por buena la versión de la superioridad democrática de la élite nacionalista catalana: inteligente, pacífica, culta. Era de esperar, la progresiva ausencia técnica del Estado y la fatuidad ambiental (espoleada por la rivalidad con Madrid y el éxito de los eventos del 92) propulsaron demencialmente el narcisismo catalanista que quedó y sigue huérfano de instinto autocrítico. Reconozcámosles habilidad diabólica para la propaganda quejumbrosa, ingeniería social y marketing político llevado al extremo hasta en la forma de vestir supremacista.
A estas alturas no voy a detenerme ni un minuto a desmontar la larga nómina de falsedades que el supremacismo intenta hacernos tragar. Desde la historia a la economía y desde la raza a la cultura no queda resquicio en el que el catalanismo no haya metido la pezuña inquisitorial alumbrando mentiras, pero sobre todo patrañas. Ahora bien, hay mentiras tan sofisticadas intelectualmente -el equilibrio general en economía, por ejemplo- que los propios urdidores acaban creyéndolas sinceramente; las patrañas -la superioridad de las élites catalanistas, verbigracia- solo las tragan los imbéciles.
Juan José R. Calaza es Economista y matemático
ABC Opinión

lunes, 31 de agosto de 2015

Juan José R. Calaza Artículos Faro de Vigo 2015. 2º semestre

Mercado del arte contemporáneo. Domingo 20 de noviembre de 2015

Economía del arte. Domingo 13 de diciembre de 2015

El día que Oroza y yo no atracamos el Banco de España. Lunes 23 de noviembre de 2015

Constante de Marchetti, conjetura de Zahavi y AVE Domingo 22 de noviembre de 2015

El mantra catalanista contra la Alta Velocidad. Domingo 15 de noviembre de 2015

Alta Velocidad ferroviaria: Razón de Estado. Domingo 8 de noviembre 2015

¿Quién es rico? Domingo 1 de noviembre de 2015

Economía de la felicidad y degeneración capitalista. Domingo 25 de octubre de 2015

Merecido premio. Domingo 18 de octubre de 2015

De Rugby y otras cuestiones. Domingo 4 de octubre de 2015

No acusarás en vano. Respuesta a carta en FV. Miércoles 30 de septiembre de 2015

¿Se parece Cataluña a Corea del Norte? Domingo 27 de septiembre de 2015

Respuesta al señor Coira Luaces. Sábado 26 de septiembre de 2015

Milagro económico español. Domingo 20 de septiembre de 2015

De la envidia Domingo 13 de septiembre de 2015

Felipe González tiene razón Domingo 6 de septiembre de 2015

¿Malas o buenas noticias? Domingo 30 de agosto de 2015

domingo, 12 de enero de 2014

Juan José R. Calaza Artículos Faro de Vigo 2014

 A la ilegalidad anticonstitucional, ni agua. Domingo 29 de junio de 2014

No hay que extrañarse de la coincidencias. Domingo 22 de junio de 2014

Cousas ocultas: de acuerdo con X. L. Méndez Ferrín. Martes 17 de junio de 2014

Consejo interesado a un príncipe mundano. Domingo 15 de junio de 2014

El jardín de las delicias. Domingo 8 de junio de 2014

¿Puede medirse el poder de cada Estado en el Consejo de la UE? Domingo 1 de junio de 2014


Consideraciones generales respecto al "poder" en la UE. Domingo 25 de mayo de 2014

Sondeos electorales. Domingo 18 de mayo de 2014

Serie negra de naufragios ¿azar o relación común? Domingo 11 de mayo de 2014

Milagros. Domingo 4 de mayo de 2014

Lo que enseña la pintura. Domingo 27 de abril de 2014

La Champions y el desequilibrio del fùtbol europeo.Domingo 20 de abril de 2014

Cartas al director, bis. Domingo 13 de abril de 2014

La economía del fútbol. Domingo 6 de abril de 2014

La revolución es para mañana. Domingo 31 de marzo de 2014

El eco del Big Bang: ¿un hito en la historia del pensamiento? Domingo 23 de marzo de 2014

Criterios básicos de gestión de pesquerías. Domingo 16 de marzo de 2014

Interpretación de datos del sector inmobiliario. Domingo 9 de marzo de 2014

Los vecinos del panadero. Domingo 2 de marzo de 2014

Principio de precaución en el sector pesquero. Domingo 23 de febrero de 2014

Más falacias respecto a la burbuja inmobiliaria. Domingo 16 de febrero de 2014

La parábola de las comadres. Domingo 9 de febrero de 2014

Falacias de la burbuja inmobiliaria. Domingo 2 de febrero de 2014

Perversa desigualdad económica. Domingo 26 de enero de 2014

Perlas federalistas. Domingo 19 de enero de 2014

¡Homologación constitucional, ya! Domingo 12 de enero de 2014

domingo, 1 de julio de 2012

Juan José R. Calaza Artículos Faro de Vigo 2012

En el tricentenario del nacimiento de Rousseau. Domingo 23 de diciembre de 2012

Poincaré, el último científico universal. Domingo 16 de diciembre de 2012

Para entender la europeseta electrónica. Qué es y, sobre todo, qué no es. Domingo 3 de diciembre de 2012.

Artur Mas piensa en Francia. Domingo 25 de noviembre de 2012

Efecto dominó de la eventual secesión de Cataluña.[Fe de erroresDomingo 18 de noviembre de 2012

"Derecho a decidir" y "Teorema del referéndun". Domingo 11 de noviembre de 2012

Euros + europesetas electrónicas = salida crisis. Domingo 5 de octubre de 2012

Turing y Church: las montañas se comunican por las cumbres. Domingo 28 de octubre de 2012

¿Ha expoliado históricamente España a Cataluña? Quizás lo contrario. Domingo 21 de octubre de 2012

¿Referéndum en Cataluña? Sí, para liberalizar el uso de armas rayadas. Domingo 14 de octubre de 2012

España es el país más descentralizado y desconcentrado del mundo (o casi). Domingo 7 de octubre de 2012

En el PSOE vuelven por donde solían. Domingo 30 de septiembre de 2012

 Yo tampoco leí a Feijóo. Domingo 23 de septiembre de 2012

¿Por qué es importante la lógica?. Domingo 16 de septiembre de 2012

Mario Conde: un superdotado frágil. Domingo 9 de septiembre de 2012

Elementos de aproximación al bosón Higgs. Domingo 8 de julio de 2012

El juego del ultimátum y el "caso" Gayoso. Domingo 1 de julio de 2012

sábado, 12 de noviembre de 2011

Juan José R. Calaza Artículos Faro de Vigo 2011



De las tinieblas a los faroles. Domingo 29 de mayo de 2011

Del voto y sus paradojas. Domingo 22 de mayo de 2011

Solo los ingenuos se tragan las fábulas freudianas. Domingo 15 de mayo de 2011


Periodismo misionero. Domingo 01 de mayo de 2011

Cómo puedo estar tan equivocado? Domingo 24 de abril de 2011

Poyekali!  Domingo 10 de abril de 2011

La hazaña cenital de Yuri Gagarin. Domingo 03 de abril de 2011



¿Por qué los japoneses no lloran? Domingo 20 de marzo de 2011


Catalanadas. Domingo 13 de marzo de 2011

¿España se desconecta de los ciclos económicos europeos? Domingo 06 de marzo de 2011

Cajas y pancartas. Domingo 27 de febrero de 2011

Los chinos, tan discretos y amables… Domingo 20 de febrero de 2011

Reconsiderando el 10% de marras. Domingo 13 de febrero de 2011

¿Y si Hitler hubiera descubierto la penicilina? Domingo 06 de febrero de 2011


Rejoinder al "caso Conde" Domingo 30 de enero de 2011

Grotesca extravagancia. Domingo 23 de enero de 2011



 Golpe bajo a la energía limpia. Domingo 09 de enero de 2011


El caso Conde. Domingo 02 de enero de 2011