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viernes, 2 de noviembre de 2018

Juan José R. Calaza. ABC 25 de octubre de 2018

La tesis de Borrell (y otras)



A buen seguro, letra pequeña, picaresca y anécdotas de las tesis de doctorado están plagadas de hechos sorprendentes, casi inverosímiles. E hilarantes. Y algún fake. Y también de grandes logros. No pocos científicos premiados con el Nobel han aportado lo más granado de sus investigaciones en la tesis de doctorado. No digamos los matemáticos galardonados con la medalla Fields.
Sin apuntar a esas inalcanzables cimas, vagamente entre nubes, el caso de la tesis de Fernando Savater es único. Puro surrealismo carpetovetónico. Entre el joven Savater y su maestro Agustín García Calvo proyectaron inventar, muy en broma y algo en serio, un pensador presocrático cuya doctrina anticipase a los filósofos que por entonces dominaban el panorama intelectual europeo: Marx y Nietzsche. Añadiendo algo de Freud para cumplir con Marcuse. Sobra decir, por la facultad y mentideros se corrió un rumor: García Calvo y un simpático lirón libertario que había adoptado estaban preparando un fake muy gordo. Un fake para dejar en entredicho la alta cultura de los mandarines franquistas a los que iban a colar un imparable gol avalado por bibliografía y textos que aportaría García Calvo. Hasta que Savater presentó una tesis seminal tratando de Cioran. ¿Cioran? Ni está ni se le espera, inmediatamente dedujeron, en su amplia ignorancia, no pocos profesionales del gremio: Cioran no existe, he ahí el fake de Savater. El cual, moderadamente desesperado, tuvo que suplicar a Cioran le enviase una carta de presentación porque no se atrevió a pedirle partida de nacimiento. No los desmienta, fue la respuesta.
El caso de mi segunda tesis también se las trae. Ejercí la enseñanza universitaria en Francia escasos años, abandoné poco después de cumplir cuarenta. Me aburría y tenía la impresión de estar mal pagado. Sin embargo, no perdí completamente contacto con colegas y condiscípulos, convertidos en catedráticos, que me estimularon a seguir investigando a mi ritmo y preparar incluso una segunda tesis, de rango superior al tercer ciclo, por si algún día quisiese volver a la enseñanza pertrechado con la Habilitation.
Y así fue, al cumplir los cincuenta, fuera de la docencia, presenté mi segunda tesis ante un tribunal de amiguetes (cuyo prestigio era mi mejor aval) exceptuando al añosamente señorial Bernard Lassudrie-Duchêne, de rigurosa aristocracia protestante. El director de la tesis era mi amigo Gilbert Abraham-Frois, presidente de la Association Française de Science Économique, doce años mayor que yo, que un par de meses antes de la soutenance me sugirió añadir y comentar unas referencias que veía necesarias, aunque para mí fuesen totalmente inadecuadas. Me negué en redondo. Llegamos al examen recíprocamente molestos, pero con el afecto intacto en el corazón.
En su turno, mi director comenzó a evaluar la tesis en términos intensamente elogiosos. No le hice el mínimo caso, saqué un número de «Playboy» y me puse a hojearlo, y ojearlo, desplegándolo ostentosamente. A Lassudrie-Duchêne se le cayó el monóculo. Un par de horas después, en el momento de las felicitaciones, el entrañable Abraham-Frois me estrechó la mano sonriendo, si bien algo cerúleo, utilizando la fórmula de felicitación más ocurrente –y apropiada– empleada en todas las tesis sostenidas en cualquier país del mundo: ¡Cabrón! (Enfoiré! http://www.theses.fr/1997PA100038 ) En mi corta singladura profesoral fui colega de Josep Borrell, en distintas épocas, en una escuela de ingenieros creada por el Institut Français du Pétrole. A pesar de ser ingeniero aeronáutico, Borrell se matriculó en el doctorado Économie de l’énergie, en el que enseñé años después. Fue uno de los alumnos más brillantes que pasaron por aquellas aulas. Finalizado el DEA, le ofrecieron en la propia escuela un puesto de profesor –estable y bien remunerado– que rechazó al obtener una beca para Stanford (la segunda universidad del mundo en el Shanghai Ranking 2018, por encima del MIT). Se doctoró en Operational Research, rama de las matemáticas aplicadas, bajo la dirección de Dantzig. Para los conocedores, son palabras mayores.
Ahora que se valora tanto la capacidad de gobernar por la calidad de la tesis que pueda mostrar el gobernante no me negarán que, si de eso se trata, con Josep Borrell estaríamos en buenas manos. Habrá que darle una pensada, digo yo. No obstante, por favor, Josep, no hables de naciones catalanas, confederaciones y propuestas que en Europa no cuelan. Así no se gana. Ni se gobierna. Lo tuyo es hacer excelente trabajo. Como tu tesis.
Juan José R. Calaza, economista y matemático.

sábado, 11 de junio de 2016

Juan José R. Calaza. Artículos Faro de Vigo 2016 2º Semestre


¿Se crearán millón y medio de empleos? Domingo 18 de diciembre de 2016

Lo que no es la ciencia económica. Domingo 11 de diciembre de 2016

De nuestros varios orígenes. Domingo 20 de noviembre de 2016

Historia de O (e histeria de A) Domingo 6 de noviembre de 2016.

Como un airón. Domingo 30 de octubre de 2016

Reflexiones en torno a la teoría de los contratos. Domingo 23 de octubre de 2016

Premio a la teoría de contratos. Domingo 16 de octubre de 2016

Gödel, John Wayne y uno de Cospeito. Domingo 9 de octubre de 2016

¿Recortes, qué recortes? Domingo 2 del 10 de 2016

Babor izquierda, estribor derecha. Domingo 18 de septiembre de 2011

Serpiente de verano:¿fusionarán PSA y Renault? Domingo 31 de julio de 2016

Camuflajes. Domingo 24 de julio de 2016

Redes (a)sociales. Domingo 17 de julio de 2016

El sector del automóvil en España y Europa. Domingo 10 de julio de 2016

¿Cuántas personas saben sumar? Domingo 3 de julio de 2016

Manrique y Amador. Domingo 26 de junio de 2016

¿Brexit? No es para tanto. Domingo 19 de junio de 2016

Más allá de la visita de Tavares. Domingo 12 de junio de 2016

domingo, 3 de enero de 2016

Juan José R. Calaza Artículos Faro de Vigo 2016. 1º Semestre


¿Son más listos los más importantes dirigentes empresariales? Domingo 22 de mayo de 2016
Están torturando a Mario Conde. Martes 17 de mayo de 2016
Por qué el capitalismo caerá y el comunismo no volverá. Domingo 15 de mayo de 2016
Del progreso técnico y cambio histórico. Domingo 8 de mayo de 2016
De grandes fortunas y renta básica. Domingo 1 de mayo de 2016
Emolumentos millonarios. Domingo 24 de abril de 2016
Para combatir la desigualdad económica. Domingo 17 de abril de 2016
Siempre con Israel. Martes 12 de abril de 2016 (Cartas al director)
La economía numérica ha destruido el contrato social. Domingo 10 de abril de 2016
La vida no es un muro de Facebook. Domingo 3 de marzo de 2016
De la abyección a la cátedra. Domingo 27 de marzo de 2016
Si π existe, dios también. Domingo 20 de marzo de 2016
De mujeres singulares. Domingo 13 de marzo de 2016
PSA, beneficios y poco empleo. Domingo 6 de marzo de 2016
¿Quién fue el padre de la Relatividad General?. Domingo 28 de febrero 2016

Fatigoso populismo. Domingo 14 de febrero de 2016

Drama Queens. Domingo 7 de febrero de 2015

Zafiedad del Excelentísimo Sr. Domingo 31 de enero de 2016

La sabiduría de la multitud contra la radicalidad de los intelectuales. Domingo 24 de enero de 2016

Alta Velocidad: ¿cuándo hará autocrítica C's? Domingo 10 de enero 2016

¿Aún no dimitió un tal Sánchez? Domingo 3 de enero de 2016

lunes, 31 de agosto de 2015

Juan José R. Calaza Artículos Faro de Vigo 2015. 2º semestre

Mercado del arte contemporáneo. Domingo 20 de noviembre de 2015

Economía del arte. Domingo 13 de diciembre de 2015

El día que Oroza y yo no atracamos el Banco de España. Lunes 23 de noviembre de 2015

Constante de Marchetti, conjetura de Zahavi y AVE Domingo 22 de noviembre de 2015

El mantra catalanista contra la Alta Velocidad. Domingo 15 de noviembre de 2015

Alta Velocidad ferroviaria: Razón de Estado. Domingo 8 de noviembre 2015

¿Quién es rico? Domingo 1 de noviembre de 2015

Economía de la felicidad y degeneración capitalista. Domingo 25 de octubre de 2015

Merecido premio. Domingo 18 de octubre de 2015

De Rugby y otras cuestiones. Domingo 4 de octubre de 2015

No acusarás en vano. Respuesta a carta en FV. Miércoles 30 de septiembre de 2015

¿Se parece Cataluña a Corea del Norte? Domingo 27 de septiembre de 2015

Respuesta al señor Coira Luaces. Sábado 26 de septiembre de 2015

Milagro económico español. Domingo 20 de septiembre de 2015

De la envidia Domingo 13 de septiembre de 2015

Felipe González tiene razón Domingo 6 de septiembre de 2015

¿Malas o buenas noticias? Domingo 30 de agosto de 2015

domingo, 4 de enero de 2015

Juan José R. Calaza Artículos Faro de Vigo 2015. 1º Semestre

El progreso técnico se impone a las ideologías. Domingo 28 de junio de 2015

Desigualdad y fariseìsmo. Domingo 21 de junio de 2015

De jerarquías en pintura. Domingo 14 de junio de 2015

El problema griego, el español y la Teoría de juegos. Domingo 7 de junio de 2015

Cuando Saturno devora a sus hijos. Domingo 31 de mayo de 2015

Velásquez y Laxeiro en París. Domingo 24 de mayo de 2015

El cumpleaños de Adelaida, la lógica y la física cuántica. Domingo 17 de mayo de 2015

Manuel Conthe y Ciudadanos. Domingo 10 de mayo de 2015

Transición de la prensa en papel a la edición digital. Domingo 3 de mayo de 2015

Efectos perversos de la gratuidad de la prensa. Domingo 15 de marzo de 2015

¿Tiene futuro el sector del automóvil en Vigo? Domingo 8 de marzo de 2015

El poderío económico de la Premier League. Domingo 15 de febrero de 2015

Celtas en Galicia: más madera. Miércoles 11 de febrero de 2015

Misterios. Domingo 8 de febrero de 2015

¡Porno en galego: máis, máis! Sábado 7 de febrero de 2015

Alemania es especial en todo, incluido el fútbol. Domingo 1 de febrero de 2015

A Alvite desde los bajos fondos de Rotterdam. Domingo 25 de enero de 2015

Fábricas de sectarios. Domingo 18 de enero de 2015

Alvite acuchillando la noche con R.E.. Sábado 17 de enero de 2015

Panteras grises. Domingo 4 de enero de 2015

Santa Compaña, Breogán y los maricomplejines. Domingo 11 de enero de 2015

lunes, 27 de octubre de 2014

FARO DE VIGO

Excalibur como síntoma

26.10.2014 | 05:18
Excalibur como síntoma
Excalibur como síntoma

Es comprensible el revuelo que se armó por el sacrificio de Excalibur, el perro que pudo haberse infectado de Ebolavirus, dada la cantidad de personas que quieren más a los animales que a los seres humanos, incluso más que a los propios hijos. No debería sorprender, al parecer el 63% de dueños de mascotas las dejan dormir con ellos. Espero que no tengan un gorila de animal de compañía. El colmo, sin embargo, es que algunos animalistas llegan a considerar a los animales superiores a los humanos. Por ejemplo, los gatos, cuyos dictados, dicen, obedecemos: nos manipulan emocionalmente sin que nos demos cuenta.
Si bien se mira, una cosa es sentir afecto por las bestias y otra, propia de alguna disfuncionalidad síquica, odiar a nuestra especie. Aparte de las salvajadas largadas en las redes sociales o la histeria desencadena para impedir el traslado de Excalibur, hubo casos concretos de amenazas de muerte. Pero el problema es más profundo, va más allá del simple animalismo.
La antropofobia, miedo o detestación del ser humano, no confundir con la fobia social, constituye actualmente una corriente político-social camuflada bajo diversos nombres. Los antropofobos saben que son seres humanos pero sufren una disonancia cognitiva que les permite deslastrarse de su humanidad mostrando tal celo en la indignación que se sienten exonerados de pertenecer a la especieHomo sapiens. En las culturas occidentales, la más alta expresión moral de algunos grupos organizados, o de individuos que van a su aire, consiste, desde la década de los ochenta del pasado siglo, en entregarse a la crítica sin concesiones a todo lo que constituye la identidad humana. Desde entonces, en las opulentas sociedades occidentales, el humanismo político se desplaza hacia una nueva ética que sirve de valor refugio a la desvalorización del ser humano por relativización.
El espíritu crítico es una virtud necesaria en toda civilización madura pero su exceso la esteriliza por hipertrofia del relativismo. El relativismo a ultranza acaba concediendo que todo es relativo, que todo es igual, que una persona y un perro no son esencialmente distintos en derechos y, llegados a este punto, que un cerdo, un simio o un perro pueden ser superiores moralmente a los seres humanos. Además, por su carácter extremista, el relativismo cultural y moral degenera en exhibición ostentosa y coercitiva.
Raíces de la antropofobia
No es el animalismo la única manifestación de antropofobia. Dejando de lado probables insuficiencias síquico-morales de los antropofobos, cabe preguntarse cuáles son las raíces intelectuales que llevan a la detestación moderna del ser humano. Varias y diversas. Algunas se hunden en la obra del filósofo alemán Hans Jonas (1903-1993) El Principio de responsabilidad centrada, paradójicamente, en los problemas éticos y sociales creados por la tecnología. Otras, en la Deep Ecology del filósofo noruego Arne Naess. No falta tampoco el Transhumanismo, corriente que propugna la búsqueda del ser humano perfecto tecnología mediante. La que enlaza más directamente con el animalismo es elAntiespecismo popularizada por el filósofo australiano Peter Singer que, en La liberación animal, establece la idea de los animales moralmente iguales a los seres humanos.
Transhumanismo: el ser humano perfecto
Una forma insidiosa de antropofobia proviene del Transhumanismo. El antropofobo presidente de laWorld Transhumanist Association (ahora Human+) es el sueco Nick Bostrom. La Transhumanidadsería, en opinión de sus proponentes, una humanidad técnicamente mejorada, perfecta, siguiendo el modelo ciborg/cyborg. Un ciborg/cyborg (organismo cibernético) es una criatura compuesta de elementos orgánicos -humanos o animales- y dispositivos cibernéticos para mejorar las capacidades de la parte orgánica. O sea, un Pistorius exponente 25.
Nos está permitido suponer, empero, que los procedimientos de perfeccionamiento del ser humano,via clonación, robótica o manipulación genética, quedarían reservados, durante mucho tiempo, a una minoría de personas ricas mientras la inmensa mayoría de habitantes del planeta serían humanos inferiores. Para los tecnoprofetas de la cibercultura, las desigualdades que produciría una "mejora" de la especie, una transhumanidad, son asunto secundario sin el mínimo relieve visto desde el futuro. Verbigracia, no tiene ninguna importancia, con la perspectiva actual, que los tiranosaurios se hayan extinguido. Asimismo, el destino de los humanos dejados por el camino carecerá de interés para los robots súper-inteligentes del futuro, que en lugar de cerebro tendrán un ordenador cuántico con todos los procesos posibles de inteligencia artificial, capaces de fabricar robots aun más inteligentes y así continuamente. Ciencia ficción aparte, el asunto, que esconde evidente antropofobia, se las trae.
Antiespecismo
El término especismo (Speciesism, en inglés) fue introducido por el sicólogo británico Richard Ryder en 1970 y retomado por Peter Singer en 1975. Según Singer, el especismo es una ideología condenable y un movimiento de liberación animal es necesario para adecuar las prácticas de nuestra especie con el Zeitgeist, "espíritu de la época" o clima intelectual, paradigma cultural del momento histórico que vivimos. El antiespecismo afirma que la especie a la que pertenece un ser vivo no es un criterio moral pertinente para decidir de qué manera debe ser tratado y qué derechos deben concedérsele. En opinión de la ideología antropofóbica del antiespecismo, la representación más común del especismo es el antropocentrismo moral, es decir, la infravaloración de los intereses de quienes no pertenecen a la especie Homo sapiens.
El antiespecismo no se limita a la pura especulación filosófica, también inspira a activistas que militan en el Frente de liberación de los animales cuyos métodos casan mal con la democracia. Elantiespecismo constituye un elemento clave de la ideología contemporánea globalmente antropofóbica cuyo mensaje central es que siendo el ser humano un animal no puede arrogarse derechos sobre el resto y no se le debe permitir que con su actividad destructora trastorne el entorno natural que comparte con otras especies. En consecuencia, el antiespecismo percibe la zarpa del ser humano, su impronta, como una forma de arrogancia, una ofensa, una brutalidad infligida a la Naturaleza, representada bajo los rasgos de Gaia/Gaya primigenia deidad de la mitología helena que personificaba la Tierra.
En esas circunstancias, el amor a los animales es el reflejo simétrico del odio a los humanos, lo cual resulta completamente natural si, siguiendo el razonamiento antropofobo, los animales son nuestros iguales.
Vauban y Dumont
El ingeniero y arquitecto militar Sébastien Le Pestre, marqués de Vauban (1633-1707), escribió un tratado cuyo título comienza por De la cochonnerie (De las porcalladas en traducción algo golfa aunque, la verdad, su contenido no tiene nada de libertino). Se trata de un cálculo estimativo para conocer la producción máxima de una cocha/gocha/cerda bajo una serie de hipótesis naturales. Al cabo de diez generaciones, en ausencia de epidemia porcina, suponiendo que las hembras de la primera y siguientes camadas se asignen a la reproducción, dado que la sucesión manifiesta crecimiento exponencial, de la primera hembra se habrán obtenido 3.217.437 más. La sucesión de Vauban recuerda a la de Fibonacci, más conocida, aplicada a la reproducción de conejos. Hoy día, Vauban pasaría por asesino a ojos de los animalistas si propusiera optimizar la producción de carne de cerdo.
René Dumont, ingeniero agrónomo, fue el primer candidato ecologista a la elección presidencial en Francia, 1974. Solo obtuvo 1,32% de los votos emitidos pero su clara pedagogía, su serena convicción, su rigor, sorprendieron muy favorablemente. No es exagerado afirmar que nadie contribuyó como Dumont a la difusión del ideario de la ecología política en el país vecino. Invitado a un programa de France Inter, al llegar al estudio de grabación se negó a entrar: un letrero advertía que no se admitían animales. La razón que dio Dumont fue que en tanto ser humano él también era animal y por tanto no podía entrar.
Dumont tenía razón, somos animales. Los estudios comparativos de ADN muestran que el hombre y el chimpancé tienen el 98,77% de ambos genomas idénticos. La diferencia entre el ser humano y su pariente zoológico más próximo (1,23%) es inferior a la que hay entre el caballo y la cebra (1,5%). Bueno ¿y qué? Denle una máquina de escribir a un chimpancé a ver si les contesta con una carta de agradecimiento.
La esencia de seres humanos y animales es irreconciliablemente distinta. La narración mítica del Génesis deslinda la frontera que separa al ser humano del animal. La posibilidad de distinguir el bien del mal representa el efecto más manifiesto de nuestra libertad de juzgar. Si antes del pecado primordial hombres y animales comunicaban libremente, la entrada de los primeros en el imperio del juicio moral, de la razón, los extrae definitivamente de la pureza de las bestias que, intelectualmente, siguen aún en el Edén.
Lo de Dumont puede pasar pero no entiendo que el amor a las bestias pruebe la limpieza de alma y la bondad. Quien maltrate a los animales, a las plantas o se dedique a dar patadas a la nevera probablemente no sea persona muy recomendable -y no digamos si además participa en la repugnante celebración del Toro de la Vega- pero Hitler, vegetariano que adoraba a sus perros, no es mejor ejemplo humano que el estudioso y carnívoro Vauban.
*Economista y matemático