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martes, 4 de diciembre de 2018

Juan José R. Calaza ABC, 23 de noviembre de 2018. El problema andaluz


TRIBUNA ABIERTA
El problema andaluz
«Siendo los datos en Andalucía devastadores -del paro a PISA, pasando por el déficit en pensiones- con todo, no son lo peor»
Juan José R. Calaza
Actualizado:
Hace más de treinta años, en el PSOE prometieron convertir Andalucía en la California europea. A día de hoy, la única similitud que veo es que el Palmar de Troya recuerda vagamente a la Familia Manson. Confieso que me cuesta entender la sociedad andaluza (no a los andaluces personalmente), tan paradójica es Andalucía. Sobrada de recursos humanos, culturales y naturales, a veces semeja el tercer mundo puro y duro. Sobre todo, duro. Gracias a personajes como Cañamero, Bódalo o Sánchez-Gordillo que promueven un sindicalismo propio de Chiapas. Pero más paradójico es que los andaluces desean, al parecer, cambio político sin retirarle al PSOE la preeminencia de partido mayoritario, a pesar de su confirmado radicalismo gestual y bananero en creciente competencia con el de Podemos. Tampoco hay que extrañarse excesivamente: por las venas andaluzas corre no poca sangre británica, siempre propensa a la extravagancia simpática. Ya en el manual matrimonial del reverendo E. J. Hardy («How to be Happy Though Married», 1885) se podía leer que al preguntar el oficiante a un rudo leñador si tomaba por esposa a fulanita, contestó «Sí, quiero, pero preferiría a su hermana». Muchos votantes (¿debo añadir «y votantas», Dr. Sánchez?) van a casarse con Susana Díaz prefiriendo a Inés Arrimadas. Y yo.
Siguiendo con las paradojas, en La Coruña, gobernada por el PSOE en coalición con el BNG, retiraron la efigie de Millán-Astray. En Algeciras le levantaron estatua a Almanzor en 2002. Ni Blas Infante se hubiese atrevido a tanto. Lo curioso es que habiendo sido último bastión árabe-bereber en España, el poso genético norafricano patrilineal, cromosoma Y, en la población granadina con cuatro abuelos españoles es solo del 1 por ciento (más del 20 por ciento en Galicia y Baleares). Sorprendentemente, la sierra de Grazalema, rodeada de clima mediterráneo, registra el índice de pluviosidad más elevado de España. Guinda del pastel: el cambio de sexo es gratuito, pero no las intervenciones dentales.
Quede claro que ninguna culpa tiene el buen y bello pueblo andaluz -nuestra mejor sangre española, esa inteligencia caliente- de la mala imagen que a veces refleja Andalucía. Antes bien, es tan extensa la nómina de inmarcesibles genios andaluces que tendrían que pasar doscientas generaciones bajo gobierno socialista para arrumbar, en el olvido profundo, el prestigio de Andalucía. Así las cosas, encoge el corazón observar la impronta profunda de la gestión peronista del PSOE durante décadas. En Andalucía el PSOE nunca ha gobernado con hechos tangibles dirigidos a toda la población, sino con apuestas clientelares potenciadas desde Madrid en la sucursal cuando en España también manda el partido. De California, desde luego, solo han importado el progresismo tontorrón y resabiado de las minorías oportunistas, especializadas en la mendicidad institucional.
Me viene a las mientes en este momento una sangrante chapuza que me llenó de pena y decepción, permitiéndome entender, sin embargo, el gravísimo daño, quizás irreversible, que el PSOE ha causado a la sin par región (en todos los sentidos). El premio Torre de Nerva recayó en el 2010 en Arcadi Espada y se lo retiraron en enero del 2016. Isidoro Durán -militante del PSOE y concejal de Cultura- expuso varios motivos para deshonrar al periodista catalán de origen andaluz: «La escritura de Espada se ha vuelto ofensiva hacia la sociedad en la que vivimos e incurre en totalitarismos». Los totalitarismos en los que incurrió Espada fueron, según Durán, los tratamientos periodísticos de «la violencia de género» y «los nacionalismos periféricos».
Al tener cabida en el PSOE, con voz y mando, personajes tan siniestros y obtusos, demagógicos e inquisitoriales como el tal Isidoro, a uno le asalta la sospecha de que el Partido Socialista se ha convertido en una organización extremosamente barriobajera, adscrita al peor de los populismos. Si Isidoro Durán hubiese sido consecuente le hubiese retirado, por machista y falócrata, todo lo retirable a Rafael Alberti, que dejó escrito en «El toro de la muerte»: «En La Habana/ Una mulata,/ dos pitones en punta/ bajo la bata». Para ello Isidoro Durán tendría que haber leído previamente a Alberti, si no fuera mucho pedir a un concejal de Cultura del PSOE andaluz, habida cuenta que el nivel lo marcó Carmen Calvo -natural de Cabra- cuando fue consejera del ramo.
¿Qué pensar, por otra parte, de ese jactancioso, anacrónico e impostado nacionalismo filomagrebí, al que ni el PSOE le hace ascos, en una españolísima región agarrada golosamente a las ubres de Madrid y Bruselas? Y es, en cierta medida, el fracaso estrepitoso de Andalucía como tierra capaz de generar ilusión de largo plazo lo que provoca generalizada desconfianza en espíritus auténticamente independientes, curiosos, decididos, arriesgados, emprendedores. Me pregunto, en fin, qué persona de valía, andaluza o de fuera, puede tomar en serio -para emprender, investigar o crear- un país teóricamente europeo en el que confunden Marinaleda con Chiapas y los concejales de Cultura son tan indoctos como inquisitoriales, al tiempo que se erigen estatuas a Almanzor en pleno siglo XXI.
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Juan José R. Calaza es economista


viernes, 2 de noviembre de 2018

Juan José R. Calaza. ABC 25 de octubre de 2018

La tesis de Borrell (y otras)



A buen seguro, letra pequeña, picaresca y anécdotas de las tesis de doctorado están plagadas de hechos sorprendentes, casi inverosímiles. E hilarantes. Y algún fake. Y también de grandes logros. No pocos científicos premiados con el Nobel han aportado lo más granado de sus investigaciones en la tesis de doctorado. No digamos los matemáticos galardonados con la medalla Fields.
Sin apuntar a esas inalcanzables cimas, vagamente entre nubes, el caso de la tesis de Fernando Savater es único. Puro surrealismo carpetovetónico. Entre el joven Savater y su maestro Agustín García Calvo proyectaron inventar, muy en broma y algo en serio, un pensador presocrático cuya doctrina anticipase a los filósofos que por entonces dominaban el panorama intelectual europeo: Marx y Nietzsche. Añadiendo algo de Freud para cumplir con Marcuse. Sobra decir, por la facultad y mentideros se corrió un rumor: García Calvo y un simpático lirón libertario que había adoptado estaban preparando un fake muy gordo. Un fake para dejar en entredicho la alta cultura de los mandarines franquistas a los que iban a colar un imparable gol avalado por bibliografía y textos que aportaría García Calvo. Hasta que Savater presentó una tesis seminal tratando de Cioran. ¿Cioran? Ni está ni se le espera, inmediatamente dedujeron, en su amplia ignorancia, no pocos profesionales del gremio: Cioran no existe, he ahí el fake de Savater. El cual, moderadamente desesperado, tuvo que suplicar a Cioran le enviase una carta de presentación porque no se atrevió a pedirle partida de nacimiento. No los desmienta, fue la respuesta.
El caso de mi segunda tesis también se las trae. Ejercí la enseñanza universitaria en Francia escasos años, abandoné poco después de cumplir cuarenta. Me aburría y tenía la impresión de estar mal pagado. Sin embargo, no perdí completamente contacto con colegas y condiscípulos, convertidos en catedráticos, que me estimularon a seguir investigando a mi ritmo y preparar incluso una segunda tesis, de rango superior al tercer ciclo, por si algún día quisiese volver a la enseñanza pertrechado con la Habilitation.
Y así fue, al cumplir los cincuenta, fuera de la docencia, presenté mi segunda tesis ante un tribunal de amiguetes (cuyo prestigio era mi mejor aval) exceptuando al añosamente señorial Bernard Lassudrie-Duchêne, de rigurosa aristocracia protestante. El director de la tesis era mi amigo Gilbert Abraham-Frois, presidente de la Association Française de Science Économique, doce años mayor que yo, que un par de meses antes de la soutenance me sugirió añadir y comentar unas referencias que veía necesarias, aunque para mí fuesen totalmente inadecuadas. Me negué en redondo. Llegamos al examen recíprocamente molestos, pero con el afecto intacto en el corazón.
En su turno, mi director comenzó a evaluar la tesis en términos intensamente elogiosos. No le hice el mínimo caso, saqué un número de «Playboy» y me puse a hojearlo, y ojearlo, desplegándolo ostentosamente. A Lassudrie-Duchêne se le cayó el monóculo. Un par de horas después, en el momento de las felicitaciones, el entrañable Abraham-Frois me estrechó la mano sonriendo, si bien algo cerúleo, utilizando la fórmula de felicitación más ocurrente –y apropiada– empleada en todas las tesis sostenidas en cualquier país del mundo: ¡Cabrón! (Enfoiré! http://www.theses.fr/1997PA100038 ) En mi corta singladura profesoral fui colega de Josep Borrell, en distintas épocas, en una escuela de ingenieros creada por el Institut Français du Pétrole. A pesar de ser ingeniero aeronáutico, Borrell se matriculó en el doctorado Économie de l’énergie, en el que enseñé años después. Fue uno de los alumnos más brillantes que pasaron por aquellas aulas. Finalizado el DEA, le ofrecieron en la propia escuela un puesto de profesor –estable y bien remunerado– que rechazó al obtener una beca para Stanford (la segunda universidad del mundo en el Shanghai Ranking 2018, por encima del MIT). Se doctoró en Operational Research, rama de las matemáticas aplicadas, bajo la dirección de Dantzig. Para los conocedores, son palabras mayores.
Ahora que se valora tanto la capacidad de gobernar por la calidad de la tesis que pueda mostrar el gobernante no me negarán que, si de eso se trata, con Josep Borrell estaríamos en buenas manos. Habrá que darle una pensada, digo yo. No obstante, por favor, Josep, no hables de naciones catalanas, confederaciones y propuestas que en Europa no cuelan. Así no se gana. Ni se gobierna. Lo tuyo es hacer excelente trabajo. Como tu tesis.
Juan José R. Calaza, economista y matemático.

sábado, 11 de junio de 2016

Juan José R. Calaza. Artículos Faro de Vigo 2016 2º Semestre


¿Se crearán millón y medio de empleos? Domingo 18 de diciembre de 2016

Lo que no es la ciencia económica. Domingo 11 de diciembre de 2016

De nuestros varios orígenes. Domingo 20 de noviembre de 2016

Historia de O (e histeria de A) Domingo 6 de noviembre de 2016.

Como un airón. Domingo 30 de octubre de 2016

Reflexiones en torno a la teoría de los contratos. Domingo 23 de octubre de 2016

Premio a la teoría de contratos. Domingo 16 de octubre de 2016

Gödel, John Wayne y uno de Cospeito. Domingo 9 de octubre de 2016

¿Recortes, qué recortes? Domingo 2 del 10 de 2016

Babor izquierda, estribor derecha. Domingo 18 de septiembre de 2011

Serpiente de verano:¿fusionarán PSA y Renault? Domingo 31 de julio de 2016

Camuflajes. Domingo 24 de julio de 2016

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¿Brexit? No es para tanto. Domingo 19 de junio de 2016

Más allá de la visita de Tavares. Domingo 12 de junio de 2016

domingo, 3 de enero de 2016

Juan José R. Calaza Artículos Faro de Vigo 2016. 1º Semestre


¿Son más listos los más importantes dirigentes empresariales? Domingo 22 de mayo de 2016
Están torturando a Mario Conde. Martes 17 de mayo de 2016
Por qué el capitalismo caerá y el comunismo no volverá. Domingo 15 de mayo de 2016
Del progreso técnico y cambio histórico. Domingo 8 de mayo de 2016
De grandes fortunas y renta básica. Domingo 1 de mayo de 2016
Emolumentos millonarios. Domingo 24 de abril de 2016
Para combatir la desigualdad económica. Domingo 17 de abril de 2016
Siempre con Israel. Martes 12 de abril de 2016 (Cartas al director)
La economía numérica ha destruido el contrato social. Domingo 10 de abril de 2016
La vida no es un muro de Facebook. Domingo 3 de marzo de 2016
De la abyección a la cátedra. Domingo 27 de marzo de 2016
Si π existe, dios también. Domingo 20 de marzo de 2016
De mujeres singulares. Domingo 13 de marzo de 2016
PSA, beneficios y poco empleo. Domingo 6 de marzo de 2016
¿Quién fue el padre de la Relatividad General?. Domingo 28 de febrero 2016

Fatigoso populismo. Domingo 14 de febrero de 2016

Drama Queens. Domingo 7 de febrero de 2015

Zafiedad del Excelentísimo Sr. Domingo 31 de enero de 2016

La sabiduría de la multitud contra la radicalidad de los intelectuales. Domingo 24 de enero de 2016

Alta Velocidad: ¿cuándo hará autocrítica C's? Domingo 10 de enero 2016

¿Aún no dimitió un tal Sánchez? Domingo 3 de enero de 2016

lunes, 31 de agosto de 2015

Juan José R. Calaza Artículos Faro de Vigo 2015. 2º semestre

Mercado del arte contemporáneo. Domingo 20 de noviembre de 2015

Economía del arte. Domingo 13 de diciembre de 2015

El día que Oroza y yo no atracamos el Banco de España. Lunes 23 de noviembre de 2015

Constante de Marchetti, conjetura de Zahavi y AVE Domingo 22 de noviembre de 2015

El mantra catalanista contra la Alta Velocidad. Domingo 15 de noviembre de 2015

Alta Velocidad ferroviaria: Razón de Estado. Domingo 8 de noviembre 2015

¿Quién es rico? Domingo 1 de noviembre de 2015

Economía de la felicidad y degeneración capitalista. Domingo 25 de octubre de 2015

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De Rugby y otras cuestiones. Domingo 4 de octubre de 2015

No acusarás en vano. Respuesta a carta en FV. Miércoles 30 de septiembre de 2015

¿Se parece Cataluña a Corea del Norte? Domingo 27 de septiembre de 2015

Respuesta al señor Coira Luaces. Sábado 26 de septiembre de 2015

Milagro económico español. Domingo 20 de septiembre de 2015

De la envidia Domingo 13 de septiembre de 2015

Felipe González tiene razón Domingo 6 de septiembre de 2015

¿Malas o buenas noticias? Domingo 30 de agosto de 2015